Hola, mis amigos, mis niñas, mis niños, hoy he de confesaros algo, estos días estoy navegando en medio de una catarsis reflexiva y seguro que por estas aguas ya habéis navegado alguno de vosotros y os resultan conocidas.
La pregunta que me invade es la siguiente: ¿Somos más felices ahora en este siglo XXI o eran más felices aquellas mujeres y hombres de principios del siglo XX?
Estoy en un mar de dudas me gustaría saber que opináis al respecto, cuando estamos próximos a un nuevo año 2010 , y sentados en medio de esta crisis que a todos nos roza con más o menos intensidad, a mí se me ha despertado una conciencia ecológica de una dimensión que hasta ahora desconocía, ¡no es que no tuviera esa inquietud y por supuesto la práctica de reciclar y procurar dañar el medio ambiente lo menos posible! pero realmente estos días he llegado a la conclusión de que por el bien de todos debemos hacer algo más el sencillo ciudadano, y en esta profundidad de pensamiento y conciencia me han llegado noticias del neoyorquino Colin Beavan, el cual se impuso hace un año, vivir sin electricidad, sin papel higiénico, (suponemos que si con esponja, agua y jabón) y usando la bicicleta como medio de transporte para trasladarse por la ciudad de Nueva York, bicicleta a la que incorporó un asiento trasero para viajar con su hija, Sabela de tres años, y si la ocasión lo requería, transportar a su mujer a la que también implico en esta aventura de “Robinson ciudadano”.
Ella, la esposa de profesión periodista, secundo el proyecto de Colin al principio sorprendida y escéptica según ella misma cuenta y un tanto forzada, para luego ir implicándose hasta tal punto que fue ella la que decidió regalar la televisión y renunció a la práctica de un hábito en ella muy arraigado, como era el consumo de comida rápida, suponemos que su apartamento neoyorquino se impregnó por ello de ricos olores culinarios.
Pues eso amigos, Colin de 42 años, cuenta que a tenido más tiempo para dedicar a su hija, más para la práctica intima, que es algo que no cambia desde que el mundo es mundo, ¡y no me sorprende!, pues las cenas a la luz de las velas, a que negarlo tienen un tinte más romántico.
El señor Beavan dice que nos educan pensando que la felicidad consiste en acumular cosas y que él asegura que ello no proporciona felicidad, y yo doy fe cuando miro mis armarios y pienso en colocarlos de que forma, y como aligerar espacios, lo que sucede que me temo que Colin puede referirse a esos ciudadanos más privilegios que si tendrían que tener más conciencia ecológica.
Pues al tener menos distracción artificial, este admirado hombre dedicó parte de su tiempo a cuidar más sus relaciones humanas, sociales y se ha sentido mucho más feliz, a podido comer alimentos naturales, y participar en un huerto ecológico. Colin ha logrado un año con IMPACTO 0 de contaminación, en un Nueva York que produce 4 millones de toneladas de basura, media tonelada por persona y año, lo cierto es que da que pensar. Y tendría que animar a los conciudadanos de Colin a poner en práctica su actitud, renunciar a la maquina lavadora, me pone la piel de gallina, no tanto vivir a la luz de las velas, no tanto renunciar a la comida rápida pues con ello se reducirían todos los desechos de envoltorios que le acompañan y se recuperarían comidas tradicionales aunque tan sólo sea un arroz hervido.
Dice Colin que no tenia claro si un solo individuo en solitario podría tener algún impacto en el medio ambiente pero que al final de su aventura sabe que es esencial que las personas demos pasos individuales para salvar el planeta, renunciar a la luz eléctrica a la comida rápida, (en un país como Estados Unidos, es algo a tener en cuenta) a los pañales desechables de su hija, al papel higiénico, a la televisión, y la lavadora y renunciar al propio coche viajando en metro y autobús tiene su merito, de ahí mi pregunta del principio:
¿ Eran mas felices los ciudadanos de principios del siglo XX o ultimos del XIX o nosotros actuales ciudadanos de este siglo XXI?
Trinidad Canel
martes, 22 de diciembre de 2009
* CATARSIS *
Publicado por TRINIDAD CANEL en 15:28
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