Tengo muy fresco y reciente recuerdo del último minero que salió a la superficie en Chile, Luis Urzúa, después de haber permanecido 69 días a casi 700 metros bajo tierra, vi en este hombre, el temple, coraje, educación y buen hacer, que tuvo en esa salida, en que se enfrentaba a todo el grupo de gente que estaba allí para recibirlo, y a una realidad y momentos duros y difíciles en los cuales tuvo la palabra justa y el gesto adecuado, esas cualidades fueron su consigna acompañadas de gallardía y templanza, enfrento la difícil situación de una larga permanencia en circunstancias límite con otros compañeros, en la cual fueron puestos a prueba los 33 hombres, algunos con problemas delicados de salud, otro próximos a ser padres y los más, con familiares que estaban en una inquietud absoluta por la peligrosa situación, uno de ellos incluso fue padre cuando se encontraba en las profundidades de la tierra.Cuando a través de la televisión, vi la cabina y aquella rueda girando no pude evitar un fuerte temor por las imágenes de “rusticidad” y pensé que a pesar de todos los operarios que participaban luchando por sacarlos a la superficie, sería muy difícil que lograran poner un broche feliz a la magnitud de la tragedia, permanecí hasta las 4 de la mañana, hora española, con el ansia por ver el primer minero salir, sin embargo no pudo ser , ¡el caprichoso Morfeo me venció! no obstante, el nerviosismo le hizo frente despertándome a las pocas horas con la buena noticia del primer rescate a las 5 de la mañana, emocionada seguí todas las noticias que se fueron dando así hasta el último rescatado al que he nombrado “El Héroe”, cercano, feliz, haciendo gala de ese don de gentes que se adquiere en el humilde andar de la vida.
Departió con el presidente chileno el cual aguanto estoicamente a pie de cañón infundiendo ánimos y como la mayoría de los chilenos luchando en el campo de batalla, no en la lejanía ni en el refugio y comodidad de una residencia. Hoy pasados unos días me permito decir: ¡Bravo! ¡Bravo!, por los mineros hechos de una dignidad y coraje que ya creía inexistentes, por ellos, ¡los valientes! ¡y por el ultimo héroe!
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