Llegaron a Dallas, Texas, el presidente John Kennedy con 46 años y su esposa Jacqueline de 34 años y de pronto ella Jacqueline tiene el cerebro de su esposo entre sus manos. Ella trataba de recuperar los trozos restantes caídos sobre el capo trasero del coche. Un caos se desato para una familia y para un país y una tragedia para una mujer que en Dallas, en la plaza de Dealey en ese día 22 de noviembre de 1963, despertó Jacqueline a una realidad hasta entonces desconocidas “la tragedia”.
Dicen un tirador o dos o más… sean los que fueren alguien decidió y ejecutó, es aquí, en la tierra donde suceden hechos de estas características: intereses, poder, odios, confrontamiento de las ideas, llevados a su máximo grado, el de las personas, donde las vidas carecen de valor, mundos terribles donde todo vale, todo está permitido, hemos ido caminando cada día hacia un mundo más civilizado y a la vez más cruel.
¡Las tragedias humanas dejan a quien las sufre a veces sin vida y a quien las sobrevive partidos en dos mundos que no se conectaran nunca más!
Trinidad Canel.
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